Confieso que hace tiempo caí en un exceso de información política. Noticias locales, autonómicas, nacionales, internacionales… y en todas las redes sociales. Estaba permanentemente recibiendo impactos, titulares, polémicas, declaraciones y escándalos protagonizados por personas que, seamos sinceros, viven de nuestro dinero.
Claro que la política nos afecta. Nos afecta porque deciden sobre nuestros recursos, nuestros impuestos, nuestras leyes. Pero también porque si eres una persona con sensibilidad hacia valores como la ética, la honestidad o la justicia, ver lo que hacen estos personajes —cómo despilfarran, cómo mienten y cómo manipulan— provoca una mezcla de tristeza, rabia y agotamiento moral.
La política actual: ruido, mentira y manipulación
Decía George Orwell que «en tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario». Y es cierto. Vivimos en una especie de novela distópica donde los que deberían dar ejemplo son precisamente lo peor de la sociedad: trepas, oportunistas, profesionales del engaño, hábiles en puñaladas internas y favores ocultos.
Lo peor no es ya lo que hacen, sino la sensación de impunidad. La ley no es igual para todos. Y eso debería movilizarnos como ciudadanos.
Pero llega un momento en que el alma se cansa
Llega un momento en el que te das cuenta de que estar demasiado expuesto a este ruido político te está robando algo más que tu dinero: te está robando tu tiempo, tu atención, tu energía vital.
Y entonces surge la pregunta filosófica:
¿Dónde quiero poner mi foco?
¿Dónde quiero invertir mis mejores horas?
Salir de la política y refugiarse en la filosofía
Por eso, cada vez me refugio más en otras cosas. En la lectura. En la filosofía. En los grandes autores que han pensado antes que nosotros. En la música. En los paseos. En las conversaciones tranquilas.
Podría seguir indignado permanentemente. Podría dedicarme a combatir a estos personajes en redes sociales o a perder horas con telediarios diseñados por y para ellos. Pero ya no quiero.
Prefiero crecer. Prefiero aprender. Prefiero dedicar mi tiempo a lo bello, a lo que me hace mejor persona. Como decía Marco Aurelio en sus Meditaciones:
«La vida de cada uno es lo que sus pensamientos hacen de ella.»
No es resignación. Es libertad interior.
Alguien podría pensar que esto es resignarse. Yo no lo veo así. Lo veo como un acto de libertad interior. Como una decisión consciente de no regalar mi atención a quienes no lo merecen.
Seguiré informado, claro. Pero de forma mínima, esencial. No necesito conocer cada detalle de cada escándalo. No quiero intoxicarme con su propaganda. Prefiero construir mi propio refugio interior.
Filosofía frente a política: sentido frente a ruido
La filosofía te enseña a hacerte preguntas, a dudar, a comprenderte mejor a ti mismo y a los demás. Te conecta con lo esencial. Te recuerda que hay problemas más grandes que el último titular político, y verdades más profundas que las miserias de quienes nos gobiernan.
Por eso este proyecto, filosofiacomercial.com, tiene tanto sentido para mí. Porque estoy convencido de que todos necesitamos un espacio para pensar, para aprender, para buscar sentido. Y para compartirlo con otros.
¿Y tú?
¿Te pasa lo mismo?
¿Sientes que la política te roba demasiado tiempo, energía y serenidad?
¿Has encontrado en la filosofía un refugio, un lugar para crecer y ser mejor persona?
Te invito a quedarte en este blog. A leer, a reflexionar, a disfrutar de las ideas. A conversar.
Porque quizá no podamos cambiar el mundo que nos rodea. Pero siempre podemos cambiar el mundo interior desde el que lo miramos.